viernes, 4 de abril de 2008

RIFIRRAFE ENTRE ECUADOR Y COLOMBIA

La reconciliación se hace obligatoria

Ricardo Sánchez-Serra.
Periodista

La destrucción por parte de Bogotá de un campamento terrorista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en territorio ecuatoriano, ha revivido viejas y silenciosas rencillas de Quito con su vecino. El presidente ecuatoriano Rafael Correa, a pesar del apaciguamiento en la Cumbre de Río, siempre mantuvo su rostro iracundo y alcanzó su mano poco amistosa al mandatario colombiano, Álvaro Uribe, además de que nunca estuvo satisfecho porque la Organización de Estados Americanos no condenó a Colombia.El rompimiento de relaciones diplomáticas con Bogotá tampoco fue oportuno ni conveniente. En las relaciones internacionales no se recomienda tal decisión, porque el mejor vehículo de interlocución es precisamente una misión diplomática, porque ésta no sólo representa al Estado que acredita ante el Estado receptor, sino que entre otras funciones, negocia con el Gobierno y fomenta las relaciones amistosas.La tensión continúa incrementándose por la ofensiva ecuatoriana, tanto a nivel verbal como diplomática, debido a la excusa de la muerte de un ecuatoriano, de un terrorista con prontuario, en el campamento de las FARC y además de llevar a su vecino, en una especie de “recurso”, ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya por las fumigaciones de cultivos de coca en la frontera.Por otro lado, Colombia pregunta ¿qué hacía un cuartel de las FARC en territorio ecuatoriano? ¿Por qué Ecuador no hizo nada ante las decenas de misivas del Gobierno colombiano que alertaban sobre la presencia de las FARC en ese territorio? ¿Por qué tenía el Gobierno de Ecuador un interlocutor con las FARC, como lo era el ministro de Seguridad, Gustavo Larrea, “en adelante Juan”? ¿Por qué el Gobierno ecuatoriano no califica como terroristas a las FARC? Finalmente, ¿no entendemos por qué el Gobierno ecuatoriano condiciona el restablecimiento de las relaciones con Colombia con el cese de su “insolencia” de seguir acusando a Quito de brindar refugio a las FARC?La información que contienen las computadoras incautadas, en especial la del cabecilla terrorista “Raúl Reyes”, por el Ejército colombiano, resulta vital para la seguridad de ese país, así como prueba fehaciente de la conexión internacional de las FARC con países que se consideraban “amigos”. Sin embargo, América Latina no puede continuar con esta letanía que amenaza la paz y ahuyenta las inversiones. Ha llegado el momento de una mediación para lograr un arreglo pacífico de las controversias, sea por intermedio de los buenos oficios o de la conciliación, constituyéndose un grupo de países amigos para tal fin.

Publicado en el diario El Peruano, de Lima-Perú, el 04 de Abril de 2008