sábado, 5 de abril de 2008

El infierno, castigo eterno

Publicado en La Razón, de Lima-Perú, el 16 de Febrero de 2008


El tema no está para burlas

El infierno, castigo eterno

Ricardo Sánchez-Serra
Algunas agencias de prensa, nada o poco católicas por cierto, muy penosamente pretenden ironizarse del Papa Benedicto XVI, sobre sus recientes declaraciones sobre el infierno e incluso trataron de enfrentarlo a su antecesor Juan Pablo II.
El primero dijo que "el infierno, del que se habla poco en este tiempo, existe y es eterno para los que cierran su corazón al amor de Dios" y el segundo señaló que "el infierno es la situación de quien se aparta de Dios".
Con un simplismo intelectual pretenden encontrar divergencias entre dos papas, cuando en realidad no las hay si uno reflexiona en forma profunda, y hasta superficialmente, por ejemplo, la Real Academia Española, menciona que el infierno es "1. Lugar donde los condenados sufren, después de la muerte, castigo eterno. 2. Estado de privación definitiva de Dios".
Definitivamente es un lugar y una situación de alejamiento de Dios, ocasionado por el pecado, es decir que se obra en contra de la ley de Dios.
El Catecismo de la Iglesia Católica señala: "1035 La enseñanza de la Iglesia afirma la existencia del infierno y su eternidad. Las almas de los que mueren en estado de pecado mortal descienden a los infiernos inmediatamente después de la muerte y allí sufren las penas del infierno, "el fuego eterno". La pena principal del infierno consiste en la separación eterna de Dios en quien únicamente puede tener el hombre la vida y la felicidad para las que ha sido creado y a las que aspira.
1036 Las afirmaciones de la Escritura y las enseñanzas de la Iglesia a propósito del infierno son un llamamiento a la responsabilidad con la que el hombre debe usar de su libertad en relación con su destino eterno. Constituyen al mismo tiempo un llamamiento apremiante a la conversión: "Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la puerta y qué angosto el camino que lleva a la Vida!".
Hay gente que se sonríe cuando se habla del infierno y del pecado, no lo toman con seriedad e incluso censuran a la persona que lo mencionan calificándola de cucufato o retrógrado. Es más, como librepensadores, expresan que el infierno es en esta vida, o lo definen como les parece. Otros piensan que el infierno no existe, como si fuera tan fácil, tan tajante, aseverarlo. El miedo también inventa que mejor no exista. Si algunos no quieren creer en el infierno, cuando mueran verán.
"El tema no está para burlas", señaló tajantemente el arzobispo de Lima, Cardenal Juan Luis Cipriani, agregando que en lugar de ir al fondo de las cosas, como por ejemplo cómo estamos viviendo en este mundo y qué pasa en la otra vida, se van por el camino fácil enfrentando a Benedicto XVI con Juan Pablo II. No hagamos burlas fáciles, démonos cuenta que hay una eternidad de felicidad que es francamente buena, pero que somos libres de acogerla o rechazarla". Amén.