miércoles, 2 de septiembre de 2015

No alimentemos a las hienas

Publicado en el diario LA RAZÓN, el 2 de setiembre de 2015

Web FEDERACIÓN DE PERIODISTAS DEL PERÚ: http://www.fpp.org.pe/no-alimentemos-a-las-hienas/


No alimentemos a las hienas


Ricardo Sánchez Serra

Tenemos televisión, radio y compramos un diario ¿para qué? Para informarnos,  culturizarnos y distraernos. Asimismo, para enriquecer nuestros principios y creencias.

Pero hemos entrado a una rutina en que cada vez tenemos menos tiempo para pensar y hacemos lo mismo. Le damos rating a programas basura de la televisión y los anunciantes, sin importar la ética, solventan esa podredumbre. Y solo ante el escándalo se ha reaccionado, aunque aún en forma elemental, pues no han ocurrido sanciones ejemplares.

Compramos periódicos -en la mayoría de los casos- por inercia, por el titular, para ver sociales o solo para enterarnos quién murió.

Pero es hora de reaccionar y de reflexionar. Dios nos ha dado la facultad de elegir entre el bien y el mal. No escojamos el mal, no demos de comer al mal, no hagamos propaganda al mal. ¿Cómo lo hacemos?

Muy fácil: seleccionando los programas, viendo series o documentales o noticieros que nos llenen el espíritu, que nos instruyan; leyendo, escuchando o viendo a los periodistas que realicen comentarios serios, imbuidos por principios y valores, que eduquen, que informen positivamente.



Muchos están confundidos, intoxicados, con un falso amicalismo, creen que ser modernistas es “inn”, es estar a la moda, que como dice el filósofo Jacques Maritain, no confiere verdad. Eso es síntoma que sus padres no les inculcaron firmemente los valores o son débiles ante la crítica.

¿Queremos ser mejores personas? Entonces seámoslo. Dejemos de lado los programas y escritos basura.

Compremos solo los medios que defiendan la vida, el matrimonio entre un hombre y una mujer y la familia, no los panegíricos de la muerte o de la destrucción. Así como hay libertad de expresión, hay libertad también para seleccionar. Nos gustan los medios patrióticos, que evocan la historia, que informan con verdad, que respetan a nuestros líderes, a nuestros pastores, que alimentan nuestra ideología, identidad o conocimiento, entonces hay que preferirlos.

Acabamos de observar una campaña innoble contra el cardenal Juan Luis Cipriani, que como dice el pronunciamiento de apoyo a nuestra autoridad eclesiástica, pretende silenciar su valiente voz. Y ese complot está dirigido por agnósticos, ateos, enfermos ideológicos, adversarios, que buscan callar al más firme defensor de la vida, el matrimonio y la familia; y detrás también están los falsos católicos, con sotanas o sin ellas, a quienes le preguntaría ¿cuándo mueran qué le dirán a Dios?

Ya lo comenté alguna vez y lo vuelvo a refrendar: un católico jamás puede apoyar el aborto o el matrimonio gay; si lo hace, no es católico, se autoexcluye. Tampoco es porque yo lo diga. Católico no solo es el bautizado, sino el que sigue los principios de la Iglesia.


Por eso despertemos y escojamos. Lo que no está de acuerdo a nuestra línea, cultura, valores y tradiciones, dejémoslo de lado y así revaloramos nuestro periodismo. No alimentemos a las hienas anticlericales de los medios y las redes, que como señala la RAE son repulsivas y de malos instintos. 

Twitter: @sanchezserra




1 comentario:

Raul Vargas Chirinos dijo...

De acuerdo Ricardo, interesante tu articulo. Somos libres de elegir lo que alimenta o no a nuestras mentes. Un Abrazo.