miércoles, 19 de agosto de 2015

Veo miseria humana en los ataques al cardenal

Publicado en el diario LA RAZÓN, el 19 de agosto de 2015


Veo miseria humana en los ataques al cardenal
Ricardo Sánchez Serra

Hay tanta maldad en el mundo y la estamos viendo, que por un par de comillas a citas papales en artículos que escribió el cardenal Juan Luis Cipriani, omitió –y reconoció y pidió disculpas- las hienas le saltaron a la yugular y le hicieron una innoble campaña en redes, envalentonados por la sentencia “está claro que el diario no publicará más artículos del cardenal”, jugando irresponsablemente a un moderno Catón. Ni siquiera se guardó las formas para respetar su dignidad eclesiástica, por tanto se actuó con perversidad, peor aún si se comprueba la hipótesis de Martha Meier MQ que el purpurado cayó en una trampa.

El cardenal actuó con mucha humildad a pesar que las enseñanzas de la Iglesia Católica no tienen “copy right”. Por ejemplo, Su Santidad Francisco, acaba de twittear unas palabras de Santo Tomás de Aquino.

“Para ser buenos periodistas hay que ser primero buenas personas”, afirma el escritor polaco Ryszard Kapuscinski. León Trahtemberg decía que para triunfar en la vida no basta sacar las mejores notas, sino tener inteligencia emocional. El profesional puede tener todas las maestrías o Ph.D, pero no necesariamente es una buena persona y recuérdese las históricas palabras del ex director de El Comercio, don Luis Miró Quesada de la Guerra: "el periodismo, según como se ejerza, puede ser la más noble de las profesiones o el más vil de los oficios".



Con los ataques al cardenal, estamos observando lo peor de la miseria humana, descrita por el papa Inocencio III y explicada por María José Vega “Inocencio no sólo cuenta, sino que llora y relata entre lágrimas la vileza de nuestra condición…la miseria… En el progreso de la vida, culpa y condenación exigen la acción del hombre, el ejercicio de su albedrío, y la elección, por tanto, del mal…”. El hombre “es digno por ser príncipe de lo creado e imagen de Dios, pero es, a la vez, un príncipe sublunar, cuyo reino es el de la mudanza, la caducidad y la ruina”. 

Los que agreden a Cipriani, son los que ven en él un bastión moral, que impide que el mal concebido “modernismo” se imponga en la sociedad y en la Iglesia, como el aborto, que es un asesinato o el mal llamado “matrimonio gay”, germen de la destrucción de la familia, que tanto defiende la Iglesia.

Y hay quienes se confunden por una incorrecta percepción. El papa Francisco no está a la izquierda del cardenal, ni éste a la derecha del pontífice. Están en completa comunión doctrinaria. La Iglesia siempre defenderá la vida, la familia y el matrimonio entre un hombre y una mujer.


Más del 61% de los católicos peruanos apoyan al cardenal. Hay quienes critican sin conocerlo. Vayan a la catedral, escuchen sus homilías. Síganlo en sus visitas pastorales. Él está lleno de mucho amor y la gente le brinda mucho amor. Vean su trabajo en Ayacucho, en Manchay, El Agustino, su apoyo a las vocaciones, etc. No prejuzguen. 

Twitter: @sanchezserra