jueves, 17 de mayo de 2012

Garatea debe reflexionar y obedecer

Publicado en :  http://www.generaccion.com/noticia/154022/garatea-debe-reflexionar-obedecer

http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=37039

http://connuestroperu.com/actualidad/punto-de-vista/15-opinion/27371-garatea-debe-reflexionar-y-obedecer

http://www.ewtnnoticias.com/noticias-catolicas/noticia.php?id=25633

http://elrincondelcatolico.blogspot.com/2012/05/peru-llaman-p-garatea-no-confundir.html

http://radiofides.co.cr/index.php?option=com_content&view=article&id=559:per%C3%BA-llaman-a-p-garatea-a-no-confundir-a-fieles-con-falsas-doctrinas&catid=11:aci-prensa&Itemid=53

http://catinfor.com/2012/05/20/peru-llaman-a-p-garatea-a-no-confundir-a-fieles-con-falsas-doctrinas/


http://parroquiaempalmeescobedo.org/index.php?option=com_k2&view=item&id=12845:per%C3%BA-llaman-a-p-garatea-a-no-confundir-a-fieles-con-falsas-doctrinas

Jueves, 17 de mayo del 2012
Por: Ricardo Sánchez-Serra (*)

Garatea debe reflexionar y obedecer
Existen sacerdotes que se desvían de los principios de la Iglesia Católica, madre y maestra, o que no tienen un comportamiento acorde a su investidura y ello es sancionado en base al Código de Derecho Canónico.
Un padre tiene la obligación de aconsejar a un hijo que no se porta bien y si reincide, sancionarlo. Esto es lo que ha hecho el Cardenal Juan Luis Cipriani, como Pastor de la Iglesia y Arzobispo de Lima con el Padre Gastón Garatea Yori, SS. CC, quien lejos de escuchar las exhortaciones del Primado por más de seis años insistió en pregonar doctrinas lejanas, muy lejanas, de la Iglesia y que confunde a la feligresía. Por ello el Cardenal, con dolor y después de mucha reflexión decidió no renovarlelas Licencias Ministeriales para realizar su trabajo pastoral en la Arquidiócesis de Lima.
Lo más lamentable es que esta sanción, que era estrictamente confidencial, se hizo pública y no por fuentes del Arzobispado, por lo que lógicamente hay que atribuirlo al propio Padre Garatea quien habría dado la información a mi colega y amigo Luis Jaime Cisneros, periodista muy cercano a él, que lo tuiteó.
Ello motivo un escándalo y una deplorable e injustificada campaña de agresión al Cardenal Cipriani y peor aún a la Iglesia. Doloroso, muy doloroso. El Padre Garatea ha hecho votos de "filial respeto y obediencia" y penosamente los ha faltado. En esas manifestaciones de “solidaridad” al clérigo se ha visto a todos los abanderados de la Teología de la Liberación, comunistas, socialistas, ateos, gente desinformada y desubicada. Garatea debe reflexionar sobre las palabras de San Pablo: "Ustedes son causa de que los paganos insulten el nombre de Dios”. Maltratar al Cardenal es maltratar a la Iglesia, madre y maestra.
Garatea tendrá muchas virtudes, pero no puede confundir a la feligresía católica. Él, como religioso, ha sido llamado a ser maestro en la fe y educador de la conciencia de los fieles, por lo tanto, no puede, ni debe manifestarse a favor de la unión gay, la píldora del día siguiente, cuestionar el celibato sacerdotal, que va contra la doctrina, no del obispo, no de su superior, sino de la Iglesia Católica, además de criticar a El Vaticano por el asunto de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Todo ello configura rebeldía. Fueron seis años de divina paciencia, no una decisión de última hora.
En el contexto de esta triste situación maquiavélicamente la PUCP quiere darle a Garatea una especie de “reparación”, nombrándolo “profesor honorario”. La intención no es, pues, prístinamente premiarlo, sino aprovechar propagandísticamente el hecho para hacer más daño al Cardenal. Ojalá se dé cuenta que está siendo utilizado, ya que ante Dios esa “chapita” no le sirve de nada.
El Padre de marras, lejos de arrepentirse por su desviacionismo doctrinal declara desafiante y con soberbia “A mí no se me expectora de Lima así tan fácilmente”. Garatea ha estado expuesto a demasiada publicidad, grandes elogios y lisonjas que pueden haber mellado en él y convertirlo en soberbio. “Yo ya soy famoso a mí nadie se atreverá a tocarme”, habría pensado. Pero como dice San Agustín “la soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano”. Lucifer, ángel de luz, cayó del cielo por su soberbia.
De acuerdo a la revista Forbes, el sacerdocio es “la profesión más feliz del mundo” y como discípulo de Jesucristo la Iglesia habla con verdad: “Yo soy... la verdad» (Jn 14,6) y he venido “para dar testimonio de la verdad” (Jn 18,37).
Padre Garatea por favor reflexione y obedezca y si le parece la sanción injusta apele a El Vaticano, pero no haga más daño al Cardenal Cipriani y a la Iglesia.
*Periodista. Miembro de la Prensa Extranjera.

6 comentarios:

La Pitonisa dijo...

¿Qué norma del código canónico ha trasgredido Garatea para que se lo sancione? Por lo que sé se le ha sancionado injustamente, dado que él no ha cometido ninguna falta que contradiga los principios de la Iglesia.

SBD servicios generales S.A.C. dijo...

Lo que usted comenta no se ajusta a la verdad, situese en la epoca de Cristo, los fariseos y levitas lo molestaban porque decian que El no se ajustaba a las leyes de ese entonces...por eso Jesus les dijo que ellos eran "sepulcros blanqueados por fuera y podredumbre por dentro". Es importante tener presente que Jesus vino a darnos un mandamiento nuevo "amar a Dios sobre todas las cosas y al projimo como a uno mismo", hizo milagros en dia sabado y siempre estuvo en contra-corriente con los fariseos y levitas. Eso quiere decir, que Jesus rspetaba profundamente la dignidad del ser humano y lo confirmo con su muerte en la cruz.

La Pitonisa dijo...

Discrepo:

Lejos de lo que algunos individuos puedan pensar tras un análisis superficial y sesgado de los acontecimientos, desde un punto de vista estrictamente eclesiástico y tomando las declaraciones de nuestro querido Padre Gastón Garatea tal como él las ha pronunciado, en su sentido técnico y estricto, él no ha cometido ninguna infracción o trasgredido los cánones eclesiásticos. Si bien es verdad que el Cardenal cuenta con la potestad canónica de sancionar o no a quien a él le parezca, no hallamos ninguna equidad o justicia en su decisión, que ciertamente es arbitraria, puesto que no responde a ninguna razón.

Los individuos que afirman que el Padre Gastón contradice a la Iglesia o a trasgredido sus normas confunden el ámbito que versa sobre materia religiosa o doctrinal con el ámbito que discurre sobre asuntos políticos o legales de carácter secular. Gastón se ha pronunciado en estos últimos términos, de modo que no ha atentado contra la doctrina católica. Se debe discernir lo que compete al ámbito propiamente religioso o doctrinal de lo que corresponde al área política o legal, la cual, por su condición laica, como sabiamente se percata Garatea, debe respetar las libertades individuales, incluyendo la unión entre personas del mismo sexo, así no nos guste.

Sin embargo, ciertas mentes obtusas no logran distinguir un área de la otra y sus respectivas implicancias, que Iglesia y Estado hoy en día aspiran a hallarse separados, que sus potestades tienden cada vez más a hallarse cuidadosamente delimitadas en sus respectivos ámbitos, y que lo que respecta a una postura en un ámbito no respecta necesariamente a la postura en el otro: se puede desaprobar la decisión personal de unión civil con alguien del mismo sexo en el ámbito religioso o doctrinal y hasta condenarla, y manifestarse de acuerdo con la misma en el ámbito político o legal teniendo en cuenta el derecho a la libertad individual de cada quien de decidir sobre su propia vida incluso lo que no nos parece correcto a nosotros, quienes no somos nadie para imponer un estilo de vida a los demás por la fuerza impositiva de leyes restrictivas que respondan a un sentido teocrático de Estado.

La Pitonisa dijo...

Asimismo, aún si en materia religiosa o doctrinal Garatea hubiese opinado a favor de la unión civil entre personas del mismo sexo, lo cual no es el caso, aún así no debería ser sancionado o revocado, ya que aquella institución no necesariamente tiene connotaciones sexuales ni tiene por que ser asimilada a conductas homosexuales, como erróneamente se hace a menudo. La unión civil entre personas del mismo sexo es una institución que permite heredar fácilmente los bienes de un compañero al otro de su mismo sexo. Dos personas que han permanecido juntas toda su vida la una al lado de la otra y que desean heredarse mutuamente sus bienes pueden recurrir a la unión civil como medio sin necesidad de llevar a cabo, por eso, actividades homosexuales. La unión civil puede ser célibe.

Con respecto a las tomas de postura del Padre Garatea en materia doctrinal, él no ha contradicho en ningún punto la doctrina católica sino que, por el contrario, ha abierto espacios de debate que antaño la misma Iglesia debatió abiertamente, como lo es el matrimonio sacerdotal, que no es nada nuevo en la Iglesia: los sacerdotes podían casarse. Fue recién en el Concilio de Trento, en el siglo XVI, cuando fue prohibido por razones practicas y económicas de herencia, no por razones doctrinales o religiosas.

Por todo lo antes mencionado, es claro que el Padre Garatea no ha cometido ninguna transgresión y que Cipriani lo ha sancionado injustamente por un capricho suyo, que ha abusado del poder y de la potestad de corte monárquico que le han sido otorgadas sobre su diócesis.

El Padre Gastón Garatea, no obstante, puede ejercer su sacerdocio en otra diócesis, lo cual demuestra que no ha trasgredido las normas eclesiásticas o contradicho a la Iglesia, dado que de ser así no podría ejercer su labor pastoral en ninguna diócesis por ser considerado herético, que no es el caso. Garatea simplemente desagrada a Cipriani, y esa es la razón de su sanción en la diócesis que este gobierna como Arzobispo.

Por último, es menester clarificar mi intención no es la discriminar a nadie. He abordado el tema desde un punto de vista estrictamente eclesiástico, ceñido a los cánones más conservadores, y empleando argumentos afines al pensamiento católico conservador cuyo purismo en materia sexual es evidente y con el cual discrepo profundamente.

Unknown dijo...

Una aclaración: al P. Garatea no se le ha sancionado de ninguna forma. La concesión de licencias ministeriales es un derecho del obispo, en cuanto que él es el Pastor de la diócesis y los sacerdotes sólo sus colaboradores. Si el P. Garatea no quiere colaborar con Cipriani, no le queda más que irse a otro sitio.
La Iglesia es así, y a quién no le guste que se haga pentecostal, que (abriendo ironía) en esas sectas seguro que le dejan hacer lo que le dé la gana (cerrando ironía).
@PadreFJD

La Pitonisa dijo...

Clarifico que me he servido del término “sanción” en un sentido figurado, laxo y general, en un sentido coloquial, no en su sentido estricto, técnico y canónico. Con sanción me refería, en un lenguaje no técnico, a la no renovación de la licencia ministerial, que, en efecto, en un lenguaje técnico no es valido expresar como sanción. Si bien el Arzobispo de Lima está en su derecho de renovar o no renovar su licencia ministerial a quien a el le plazca, en el caso de Garatea él ha aplicado ese derecho injusta y despóticamente por las razones que ya he aducido mas arriba.