jueves, 11 de diciembre de 2008

El estoicismo del pueblo saharaui. Publicado en el diario La Razón, de Lima-Perú, el 11 de diciembre de 2008

El Látigo del Rufus



Tudela y el “lobby” marroquí



Ricardo Sánchez Serra*

El Sahara Occidental es el último caso de descolonización en África y la ONU se ve en la impotencia de otorgarle el ansiado referéndum que conduciría a su autodeterminación, por la intransigencia marroquí de continuar ocupando y explotando el territorio (en especial los ricos yacimientos de fosfatos de Bucraa, los más grandes del mundo). Hasta ha construido un muro (de la “vergüenza”) de 2.500 kilómetros de largo que divide al país. Mientras tanto, más de 180 mil saharauis –que huyeron de la invasión- viven en condiciones penosas en los campos de refugiados de Tinduf y Dajla; además, los que se quedaron, ven melladas sus libertades e incluso los independentistas son perseguidos.

Treintitrés años han transcurrido de la ocupación ilegal del Sahara Occidental y más de 45 años en que la Asamblea General de las Naciones Unidas ha reconocido el derecho inalienable del pueblo saharaui a la libre determinación y la independencia.
Durante toda su historia, los saharauis fueron una nación independiente, con características étnicas y culturales propias. No obstante, Marruecos considera la región como suya. Lo que muchas naciones no recuerdan es la trascendental sentencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, del 16 de octubre de 1975, en la que “no establece ningún vínculo de soberanía territorial entre el territorio del Sahara Occidental y el reino de Marruecos o la entidad mauritana. Por lo tanto, el Tribunal no ha encontrado vínculos jurídicos de tal naturaleza que puedan afectar a la aplicación de la resolución de la Asamblea General 1514 (XV) en la descolonización del Sahara Occidental y, en particular, del principio de la libre determinación mediante la expresión libre y auténtica de la voluntad de los pueblos del territorio”. Asimismo, la ocupación está en contradicción de las numerosas resoluciones de las Naciones Unidas.

Marruecos no ejerce ninguna soberanía territorial legal o incluso no es reconocida como potencia administradora del Sahara Occidental. El secretario general de la ONU señaló en su informe de 19 de abril de 2006 “ningún Estado miembro de las Naciones Unidas reconoce la soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental”. Por otra parte, como claramente está establecido en las Resoluciones de la Asamblea General 34/37 (1979) y 35/19 (1980), Marruecos es sólo una potencia ocupante en el Sahara Occidental.

La ONU sólo está realizando declaraciones líricas –aunque importantes en lo moral y lo jurídico- a favor de la autodeterminación de los saharauis, pero se ve en la incapacidad de presionar a Rabat –que adormece el arreglo-, por la dejadez y apatía de los propios países que conforman esa organización. Autoridades de algunos Estados, han dejado la solución del problema a la ONU y no hacen nada de motu proprio. “Que España cumpla con terminar su papel legal de potencia colonizadora”, “Francia tiene la llave”, “que presione Estados Unidos” aducen, mientras el pueblo saharaui continúa con sus penurias y muchos jóvenes ya piensan en volver a las armas, ante la indiferencia internacional.

“Existe la posibilidad de que se produzca una guerra en tres o cuatro años si no se celebra un referéndum de autodeterminación. Los jóvenes del Sahara Occidental no van a tener la paciencia que han tenido hasta ahora sus padres y abuelos”, alertó Carmen Feliu, dirigente del opositor Partido Popular de España, que estuvo en Tinduf.

Por su parte, el presidente saharaui, Mohamed Abdelaziz, señaló últimamente que los saharauis no renunciarán nunca a la defensa de sus derechos, incluida la vuelta a la lucha armada.

La pregunta básica que se plantea en la actualidad, apunta a saber si esos “Estados” que sobresalen en algunas cuestiones “políticas” relacionadas con el derecho internacional y el respeto a los derechos humanos, omiten egoístamente o por intereses ocultos sus obligaciones morales hacia el pueblo saharaui que reclama su derecho a determinar su propio destino.

Entre esos Estados, algunos han reconocido la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), pero luego han variado su posición por razones injustificadas. La historia los juzgará.

Alan García prometió reconocer a la RASD
En el caso del Perú, por ejemplo, el 9 de setiembre de 1996 el entonces canciller Francisco Tudela en forma rarísima “congeló” el reconocimiento a la RASD sin ningún tipo de explicación. En forma antidiplomática se negó a recibir al canciller saharaui que vino a informarse de la tesitura y el propio Tudela sospechosamente llamó a los miembros de la Comisión de Relaciones del Congreso para exigirles que no se toque el tema. ¿Hubo un “lobby” marroquí? Y si fue así, ¿cuál fue el precio?

El Perú había reconocido a la RASD el 17 de agosto de 1984 y estableció relaciones diplomáticas en 1986. El primer embajador saharaui presentó sus cartas credenciales al presidente Alan García. El 24 de octubre de 2005, los entonces candidatos presidenciales Alan García, Valentín Paniagua, Alberto Andrade, David Waisman, Javier Diez Canseco y Lourdes Flores Nano dirigieron una carta al entonces mandatario Alejandro Toledo, planteándole la necesidad de que el Perú restablezca las relaciones con la RASD. El presidente Alan García, durante el cambio de mando en Ecuador –el 15 de enero de 2007-, prometió a su similar saharaui, Mohamed Abdelaziz, que restablecería muy pronto las relaciones con la RASD. Rompería así el poderoso “lobby” marroquí enquistado desde hace 12 años.

Mientras más países reconozcan a la RASD y presionen a Marruecos –porque todo el tiempo retrasa la solución y como último ejemplo de ello, aún no acepta al nuevo enviado especial de la ONU para el Sahara Occidental, Christopher Ross, nombrado en setiembre de 2008- el pueblo saharaui logrará su autodeterminación.

El propio presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Miguel Discoto, reconoció que “el proceso de descolonización del Sahara Occidental se encuentra en un punto muerto desde 1991, fecha del despliegue de la Misión de las Naciones Unidas para organizar un referéndum en el Sahara Occidental”. El secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, dijo en su informe ante el Consejo de Seguridad que “la comunidad internacional opina como yo que la consolidación del statu quo no es un resultado aceptable del proceso actual de negociaciones”.

La solución más firme es que la ONU ponga día y hora para que se realice un referéndum con garantías internacionales, en la que el pueblo saharaui elija entre la independencia, la autonomía o la integración con Marruecos. Si este último país no acepta, una medida de fuerza sería el boicot internacional o que los Cascos Azules ingresen al Sahara Occidental y la devuelvan a su legítimo dueño: el pueblo saharaui.

*Periodista. Directivo de la Asociación de la Prensa Extranjera

Email: sanchez-serra9416@hotmail.com

Blog: http://rsanchezserra.blogspot.com