viernes, 19 de diciembre de 2008

Christian Richard, confesiones de un Guardia Suizo que cumplió su sueño de niño de defender al Papa. Publicado en el diario La Razón, de Lima-Perú





PUBLICADO EN EL DIARIO LA RAZON, de Lima- Perú, EL 25 DE DICIEMBRE DE 2008


EL LATIGO DEL RUFUS

Primero custodió a Juan Pablo II durante 12 años y luego a Benedicto XVI por 3 años

Confesiones de un Guardia Suizo que cumplió su
sueño de niño de defender la vida del Papa

- Cuidar al Sumo Pontífice es un honor confiado a los suizos desde el año 1506
Ricardo Sánchez Serra (*)

*Periodista. Directivo de la Asociación de Prensa Extranjera
Email: sanchez-serra9416@hotmail.com
Blog: http://rsanchezserra.blogspot.com/

Cuando uno va finalizando sus estudios escolares, ya empieza el dolor de cabeza por descubrir a qué estamos llamados. A veces, para saber cuál es nuestra vocación profesional, se pueden desarrollar exámenes vocacionales y psicológicos o entrevistas personales con algún orientador. Sin embargo, Christian Richard no tuvo necesidad de pasar por esta situación porque de niño había descubierto cuál sería la misión de su vida: cuidar al representante de Dios en la Tierra. “Es todo un privilegio”, nos dijo Richard, a quien Dios puso en su corazón esta hermosa vocación cuando sólo tenía once años.

En el libro del Apocalipsis y los libros proféticos de Daniel e Isaías, podemos enterarnos que el Dios Altísimo es secundado y custodiado por arcángeles que recogen en odres el perfume de las oraciones de los santos. Bajando a la tierra, de acuerdo a la tradición de la Iglesia, cada persona es protegida por su ángel de la guarda. Igualmente, el Papa también tiene su guardián. Pero, ¿cómo es esta historia del guardián del Sumo Pontífice? Hoy, pocos saben de un heroico batallón militar que protege al Papa desde el año 1506: la Guardia Suiza, fundada por el Papa Julio II. Su vistoso uniforme –diseñado por Miguel Angel- es uno de los atuendos militares más antiguos del mundo. Uno de sus integrantes, Christian Richard, estuvo en Lima. Lo conocimos durante una misa en la Iglesia Nuestra Señora del Carmen en Miraflores. El padre Lucho Cordero lo presentó y mencionó que Richard cuando tenía 11 años se horrorizó al ver por televisión el atentado de Alí Agca al Papa Juan Pablo II, el 13 de mayo de 1981, y él se dijo que tenía que defender al Papa, por lo que su sueño se hizo realidad y logró ser admitido años después en la Guardia Suiza.
Richard accedió a ser entrevistado exclusivamente por LA RAZÓN.

Requisitos
- ¿Qué significa haber pertenecido a la Guardia Suiza por 15 años? ¿A qué grado llegaste?

Para mí ha sido una experiencia única y rica en enseñanzas. El último grado conseguido fue de sargento.

-¿Por qué postulaste a la Guardia Suiza?

Ingresar a la Guardia Suiza ha sido un sueño de niño. El primer recuerdo que tengo del Papa fue el 13 de mayo de 1981, día del atentado contra Juan Pablo II. Tenía 11 años. Aquel día me dije que quería hacer algo por el Papa cuando fuera grande. Y lo hice, en marzo de 1993.

- ¿Es difícil ingresar a la Guardia Suiza?

Para entrar a la Guardia, primero hay una preselección en Suiza, en un centro de alistamiento y debe presentar numerosas referencias, por ejemplo de un sacerdote, de un alcalde, de la policía, de la escuela y del trabajo. Entre las muchas condiciones para convertirse en guardia suizo, es indispensable ser suizo y católico.

- ¿Cuál es la mística de la Guardia Suiza?

La misión principal del guardia suizo es de cuidar constantemente a la persona del Santo Padre y su residencia. Este honor, confiado a los suizos en el año 1506, no ha sido nunca cambiado durante los siglos. Hoy, otras necesidades han sido añadidas en paralelo al mundo que está en constante evolución.

-¿Cómo es un día de un guardia suizo en El Vaticano?

El servicio es dividido sobre tres días –este ritmo no es cambiado desde el siglo XVIII– dos días de servicio y un día libre. Los días de servicio, los guardias desarrollan varias tareas de control en las entradas y en el Palacio Apostólico. El día libre, es utilizado para los servicios particulares como las audiencias generales de los miércoles, las misas del Santo Padre o las constantes visitas de los embajadores, ministros o jefes de Estado. Esos días los utilizamos para adiestrarnos y ejercitarnos para mantener y mejorar el conocimiento de servicio.

-¿Cuánto le pagan a un Guardia Suizo?

Al principio del servicio, un joven guardia recibe unos mil euros.

Servicio es único
- ¿Qué has sentido al tener la gran responsabilidad de cuidar la vida del Papa?

Ha sido un gran honor haber tenido la oportunidad de vivir cerca del Santo Padre, primero con Juan Pablo II durante 12 años, y después con Benedicto XVI en los últimos tres años de mi servicio.

- ¿Al haberte retirado de la Guardia Suiza, qué lección te deja? ¿Por qué te retiraste?

El servicio en la Guardia Suiza puede ser considerado como una escuela de vida. Habiendo realizado mi sueño de niño, hoy después de 15 años, es hora de pasar a otro desafío.

- ¿Ser Guardia Suizo te cambia la vida?

Durante estos años he aprendido muchas cosas que no habrían sido posibles aprender en otro lugar, porque El Vaticano es único. Desarrollar el servicio en el corazón de la Iglesia Católica, es un privilegio sin precedentes.

-¿Eres católico practicante? ¿Cómo lo sientes, cómo lo demuestras?

Soy católico, es una de las condiciones indispensables para llegar a ser un Guardia Suizo. No es importante demostrarlo con las palabras, lo importante es serlo en la vida, todos los días.

-¿Qué significó para ti Juan Pablo II?

Me convertí en Guardia Suizo a consecuencia del atentado contra Juan Pablo II, por lo tanto me he sentido muy atado a su persona. Después de la elección de su sucesor, la misma unión sucedió con Benedicto XVI.

- ¿Qué nos puedes contar de esa noche que estuviste de guardia cuando el Papa Juan Pablo II agonizaba?

Fuera de la Plaza San Pedro, hubo equipos televisivos del mundo entero que se ubicaron sobre los techos alrededor de El Vaticano. En la Plaza, los romanos estuvieron recogidos en oración, mientras en el Palacio todo estaba muy tranquilo. Solamente las personas autorizadas tuvieron acceso al Palacio para desarrollar su función oficial. Fue una sensación muy particular de paz y silencio.

- ¿Cuál fue el momento más difícil que tuviste que pasar como Guardia Suizo?

Un momento muy intenso fue el período de la muerte de Juan Pablo II y sus funerales. En los días que el difunto Pontífice fue expuesto en la Basílica para el último homenaje: entre 15 mil y 17 mil romanos por hora entraron a la Basílica.

- ¿Cómo así aprendiste el idioma español? ¿A qué se debe tu estadía en Perú? ¿Qué otros idiomas hablas?

He querido aprender el español porque no lo hablaba, asimismo me gustó conocer y descubrir América del Sur. Elegí el Perú porque tengo a dos amigos que viven en este país, un ex colega de servicio, cerca de la ciudad del Cusco, miembro de una comunidad contemplativa, y de un sacerdote (padre Lucho Cordero), director de un centro para niños de la calle en Lima. Soy de lengua-madre francesa, en la escuela aprendí el alemán, durante mi permanencia en Roma estudié el italiano y después estuve en Irlanda siguiendo un curso intensivo de inglés.

Tesoros peruanos
- ¿Qué es lo que más te gustó del Perú?

Como me gusta mucho la historia y las tradiciones de un pueblo, he encontrado muchas cosas bonitas e interesantes en el Perú. Creo que una nueva visita será necesaria para conocer mejor los tesoros de la cultura inca y la rica cocina peruana que aprecio mucho y que conocí en Perú.

- Finalizada tu misión como Guardia Suizo, ¿a qué te estás dedicando?

Estoy en un período de descanso y tranquilidad. Me estoy acostumbrando de nuevo a la vida civil. En el futuro próximo, mi desafío y esperanza sería de trabajar en el ámbito humanitario.

- ¿Te gustaría ser sacerdote?

No se tiene que confundir el servicio en la Guardia Suiza y el seminario. Nuestro servicio es de corte militar, no un sacerdocio. Tengo, en todo caso, que mencionar que algunos guardias, después de su período de servicio en Roma, han abrazado la vida religiosa.

- ¿Cuál ha sido tu momento más feliz como Guardia Suizo?

Han sido dos. El primer año de servicio, cuando en ocasión de la ceremonia del juramento, el 6 de mayo de 1993, presenté a mis padres al Papa Juan Pablo II. El segundo fue el 9 de noviembre de 2005, cuando pude entregar personalmente al Papa Benedicto XVI la primera copia de mi libro sobre la historia de la Guardia, concluyendo siete años de investigación.

- ¿Y tu momento más triste?

Un momento triste que recuerde, fue el primer año de servicio, en la noche de Navidad, estuve solo en el Palacio Apostólico, mientras en la Basílica de San Pedro se sentía los cantos navideños. Fue mi primera Navidad sin mi familia.

- ¿Qué es lo que más te impresionó de El Vaticano?

La Basílica de San Pedro, pensando que su construcción fue empezada hace más de 500 años. Es impresionante pensar que sin los medios tecnológicos de hoy, fue posible construir un edificio tan grande y que todavía acoge el mundo entero.

Periodista, escritor y militar
Christian Richard, ex suboficial de la Guardia Suiza Pontificia, nació en Suiza el año 1970. Después de haber concluido el servicio militar en Suiza continúa su carrera militar consiguiendo el grado de sargento mayor.
Llega a El Vaticano el 1° de marzo de 1993 y se despide del servicio el 30 de setiembre de 2008. Durante este período, desarrolló las funciones de Guardia del Tesoro de la Capilla Sixtina, redactor de la revista anual, consejero histórico y científico, traductor (alemán y francés). Con el encargo de sustituto del sargento mayor organizó el aparato de seguridad de los resguardos pontificios. Integró el servicio de seguridad durante la Sede Vacante, el Cónclave y la elección del Papa Benedicto XVI.

En el año 1996, por su fidelidad al servicio del Santo Padre, recibe la medalla Benemerenti, en 1998 la Cruz Pro Eclesia Et Pontífice y en 2007 la medalla de Caballero de la Orden de San Silvestre Papa. En 2001 colabora en la publicación de la primera edición en lengua francesa de “Rencontre avec la Garde Suisse Pontificale au Vatican”.

Apasionado de la historia se dedicó por siete años a recoger informaciones, documentos, material fotográfico y realizó así “La Guardia Svizzera Pontificia nel corso dei secoli”, libro que desarrolla los 500 años de historia de la Guardia, publicado en el 2005. En 2006, fue miembro de los comités científicos y coordinador de la organización de las exhibiciones sobre la Guardia Suiza Pontificia, en El Vaticano y en los Estados Unidos.