miércoles, 20 de mayo de 2015

Embates contra la República Dominicana

Publicado en el diario LA RAZÓN, de Lima-Perú, el 20 de mayo de 2015

http://larazon.pe/opinion/25217-embates-contra-la-republica-dominicana.html/

Embates contra la República Dominicana


Ricardo Sánchez Serra

Desde hace meses la República Dominicana sufre una campaña de desprestigio internacional promovida por su vecina Haití, Estados Unidos, Francia y por conocidas ONGs. ¿El motivo? Su legislación sobre la inmigración ilegal.

Todo país tiene el derecho soberano de establecer condiciones para la inmigración en general. Ahí tienen los exigentes requisitos para el visado para Estados Unidos, Canadá o para los países europeos.

La República Dominicana, desde su creación como Estado, soporta una fuerte “invasión” haitiana, cuyo país se ve inestable por los nefastos gobiernos, corrupción, embates de la naturaleza, que hacen que los haitianos huyan en masa hacia su vecino, buscando un mejor nivel de vida, pero también causándole complicaciones. 

Está claro que se les debe ayudar por razones humanitarias, pero la comunidad internacional debe asistirlos, creando las plataformas para su democracia y desarrollo. Y como señala Abel Martínez, presidente de la Cámara de Diputados dominicana “ningún país del mundo ha destinado la cantidad de recursos para regularizar el estatus de migrantes ilegales”. Claro está que, en el pasado, sucesivos gobiernos dominicanos se hacían de la vista gorda de la inmigración, porque para su sociedad los haitianos representaban una mano de obra barata, muy barata, en la agricultura y también en otros oficios. Pero, como es natural, todo tiene límite y hoy los propios dominicanos reclaman su derecho al trabajo.

Hay presiones de algunas potencias contra la República Dominicana para que acepte sin control a los haitianos. Los dominicanos son 10 millones y los haitianos llegan a cerca de dos millones. Estados Unidos y Francia, grandes culpables de la desinformación, y parte de la comunidad internacional quieren desembarazarse de su responsabilidad en el problema haitiano, convirtiendo a la República Dominicana en una binación, sin su consentimiento, sin respetar la voluntad de los dominicanos. 




Esta actitud me hace recordar –aunque en otra circunstancia- que las dos potencias antes señaladas también quieren, por sus intereses y contra la legalidad, favorecer a Marruecos para que se engulla el Sáhara Occidental, sin respetar la voluntad de los saharauis, ni sus derechos soberanos contenidos en numerosas resoluciones de las Naciones Unidas y en el dictamen de la Corte Internacional de Justicia de la Haya, que sentenció: “La Corte llegó a la conclusión de que los elementos e información puestos a su disposición no demostraban la existencia de ningún vínculo de soberanía territorial entre el territorio del Sáhara Occidental, por una parte, y el Reino de Marruecos o el complejo mauritano, por la otra….”. Los dominicanos, que sufren esas presiones, deberían ser solidarios también con el pueblo saharaui.

Las potencias colonialistas quieren seguir dividiéndose el mundo y jugar al “risk” en pleno siglo XXI. El atavismo colonialista aún sigue presente: ellos deciden destruir países, anexarlos, negarle a naciones su derecho a ser Estados. No se contentan haber destruido naciones con fronteras antojadizas, sino que también hoy las devastan pretendiendo imponer su forma de vida y  democracia occidental, o procederes que ellos mismos no aceptan.

La sociedad dominicana es multiétnica e inclusiva. Como diría nuestro escritor Ricardo Palma, tiene de “inga y de mandinga”, así que acusarla de discriminadora es hilarante y difamatoria.