miércoles, 8 de febrero de 2012

La minería y las autoridades subversivas

Publicado en el diario La Razón de Lima-Perú el 8 de febrero de 2012

EL LÁTIGO DEL RUFUS



Por Ricardo Sánchez-Serra

Hace algunos años viajé a Cajamarca, a la mina Yanacocha para investigar ciertas críticas de la población. Comprobé que los residuos eran aislados y no causaban problemas a los habitantes circundantes.

El problema residía fundamentalmente porque no había Estado, el Estado estaba ausente o no se gastaba en obras productivas. La población creía que Yanacocha era el Estado y que tenía que hacerles todo y que tenía que tener una política asistencialista.

Los directivos les habían construido carreteras, escuelas, postas médicas, reparado su Iglesia, pero les pedían más y más. Algunos malos periodistas chantajeaban para que se les otorgue publicidad, igual sucedía con algunas malas autoridades que azuzaban a la población a levantarse, si no les financiaba sus fiestas o sus caprichos.

Si daban poco empleo a la población local debido a que no estaba capacitada y tenían que contratar gente experta de Lambayeque, pero ello ha sido revertido con la capacitación permanente. De otro lado, han construido cientos de microreservorios para aprovechar el agua de las lluvias ayudando así a la población campesina en época de sequía. Además, han financiado proyectos de alfabetización y salud. Sería largo explicar todos los beneficios, que si bien es conocido en esa región, no sucede lo mismo en otras partes del país, de ahí la incertidumbre de ¿Qué pasa en Cajamarca?

Los problemas son causados por las sinvergüenzas autoridades locales, quienes pretenden prebendas particulares, además de ser ideológicamente antimineras para provocar el atraso y la semilla de la subversión. Los recursos provenientes del canon minero son despilfarrados o gastados en obras superfluas, por su incapacidad. La población más lejana a las minas se presta para las protestas. Conga es un ejemplo.