lunes, 6 de febrero de 2012

Diplomacia presidencial es efectiva

Publicado en el semanario "el Poder", de Lima-Perú, Semana 6 al 12 de febrero de 2012. Año III N. 195

Logros están a la vista

Por Ricardo Sánchez-Serra*

El presidente Ollanta Humala ha podido comprobar la efectividad de la diplomacia presidencial, que se entiende como el trato personal entre diversos mandatarios para mejorar las relaciones entre los países, lograr mayores beneficios y estrechar los lazos de amistad.

Mucho puede una buena diplomacia -que la tenemos- un buen canciller, inteligente y amiguero –que lo tenemos, pero que el mismo presidente intervenga personalmente obtiene resultados insospechados. El entonces mandatario Alan García, en base a su amistad con su homólogo ecuatoriano Rafael Correa, consiguió cerrar definitivamente los límites marítimos entre los dos estados, además de evitar que acuda como tercero a la Corte Internacional de Justicia de La Haya en el diferendo limítrofe con Chile. Igual neutralización la hizo Humala con Bolivia.

En cambio, la falta de química entre los mandatarios Toledo –por un lado- y Alan García –por el otro- con Néstor Kirchner hizo que las relaciones con Argentina se mantengan congeladas innecesariamente por mucho tiempo a pesar de ser un aliado estratégico.

Por otra parte, el “teléfono presidencial”, la comunicación directa entre los gobernantes, funcionó, por ejemplo cuando Uruguay se oponía a que Perú ingresara al Mercosur como asociado. Toledo mostró su preocupación a Lula –visitaba Lima en agosto del 2003- y éste se comunicó telefónicamente con Jorge Luis Batlle, entonces presidente charrúa y lo convenció que levantara las objeciones contra Perú.

Recordado Juan XXIII

Yéndonos más allá, el Papa Juan XXIII evitó en 1962 la Tercera Guerra Mundial. La “crisis de los misiles”, el descubrimiento por parte de un avión espía de Estados Unidos de bases de misiles soviéticos en Cuba, hizo que los norteamericanos enviaran una flota de buques a la isla, lo mismo hizo la Unión Soviética. Se iban a la conflagración, ninguno de los dos países quería retirarse sin que den la impresión de derrotado.
Juan XXIII envió sendas cartas a Kennedy y a Krushev: "Recordamos los graves deberes de los que ostentan la responsabilidad del poder. Que con la mano en el corazón, escuchen el grito angustioso que se levanta hacia el cielo desde todos los ángulos de la tierra, desde los niños inocentes, hasta los ancianos, desde las personas individuales hasta las comunidades: ¡Paz, paz! Renovamos hoy esta solemne invocación. Suplicamos a todos los que gobiernan que no permanezcan sordos a este grito de la humanidad. Que hagan todo cuanto está en sus manos para salvar la paz. De este modo evitarán al mundo los horrores de una guerra, cuyas espantosas consecuencias nadie puede prever..." y luego de negociaciones ambas flotas se retiraron al mismo tiempo.

Humala lo está experimentando en carne propia. Conversa con el presidente surcoreano en Hawái, durante la cumbre de APEC y logra que se aumenten las inversiones (acaba de poner a nuestra disposición 200 millones de dólares para proyectos de desarrollo) y que Korean Airlines venga a Lima. Igual con Dilma Rouseff, más inversiones e intercambio comercial. Con Hugo Chávez, acuerdo petrolero y militar. Va a España y a corto plazo aumentarán sus inversiones. En Davos, su presentación fue un éxito y conversó con representantes de grandes compañías mineras como la canadiense Teck Ressources, el grupo anglo-australiano Río Tinto, Barrick Gold Corporation y la Angloamericana, de las que a corto y mediano plazo habrá buenas noticias.

Como se ve los viajes del presidente Humala no son solo cocteles o condecoraciones, o qué bonitos son los trajes de Nadine y su agradable sonrisa, es un trabajo arduo para conseguir más inversiones y por ende más trabajo para los peruanos, bien secundado por la Primera Dama.

*Periodista, analista internacional. Miembro de la Prensa Extranjera. Email: sanchez-serra9416@hotmail.com


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