sábado, 15 de septiembre de 2012

Crónica de una muerte marroquí anunciada


Publicado en Generaccion: http://www.generaccion.com/noticia/167252/cronica-muerte-marroqui-anunciada

Por Ricardo Sánchez Serra*

El Colegio de Abogados de Lima (CAL) organizó el III Congreso Internacional de Derechos Humanos, que se desarrolló los días 13 y 14 de setiembre en el auditorio José León Barandiarán. Participaron más de 1200 personas y tuvo que acondicionarse dos salas más con circuito cerrado por la cantidad de asistentes. 

Fue todo un éxito organizacional de la directora de Derechos Humanos del CAL, Dra. Angélica Sayán Vidaurre. En el evento participaron representantes de México, Unión Europea, Paraguay y Palestina. Por Perú disertaron los embajadores José Luis Pérez Sánchez Cerro –Secretario General de la Cancillería- y Juan Álvarez Vita. Inauguró el Congreso, el Decano del CAL Raúl Chanamé Orbe y lo clausuró Julián Palacín. Entre los asistentes estuvieron los embajadores de Argelia y República Dominicana y un miembro de la embajada de Marruecos, así como representantes de los ministerios de Justicia y Defensa y de la Municipalidad de Lima Metropolitana. También numerosos miembros del Ejército, la Marina, la Aviación y la Policía Nacional del Perú.

El día miércoles 12 en la tarde me llama el Dr. José Pajares, miembro de la Dirección de DDHH del CAL y me invita a participar en el evento con una ponencia: “La ONU, el Derecho Internacional, los Derechos Humanos: Caso Sáhara Occidental.” Al mismo tiempo recibo el mail oficial de invitación de la Dra. Sayán. Debo confesar que dudé por un momento -por lo corto del tiempo- para la preparación de la disertación. Unos minutos después confirmé mi presentación.

Acudí a la inauguración el jueves 14, me sorprendió la cantidad de asistentes y el nivel de los oradores. Poco antes del cóctel de inauguración, me avisan que la embajadora de Marruecos Oumama Aouad había llamado a varios directivos del CAL para extrañarse de por qué no la habían invitado y pidió exponer también. La Dra. Sayán me avisó por cortesía lo que pasaba y me señaló que su exposición iba después de la mía. Le pedí que fuera antes, porque no estaba programada y no accedió. Luego recibieron una segunda llamada y me indicó que en caso de emergencia que la embajadora no llegue, ella pidió que dejaran intervenir a cuatro personas de la embajada. “¿Cuatro? ¿Para qué quieren tantos?” le dije y me reí.

Pensaba que era un psicosocial de la embajadora Aouad para “asustarme”, pero recordé que los marroquíes no aceptan debates sobre el tema de la invasión marroquí al Sáhara Occidental y su violación de los derechos humanos. Los embajadores marroquíes en el mundo tienen la orden de su rey feudal Mohamed VI de evitar que este tipo de conferencias se realicen –como lo quisieron hacer en Colombia, Chile y Argentina, de los países que conozco- y de acallar este tema en la prensa. Pero si en caso la embajadora asistía mi tratamiento del tema en lo jurídico y en lo emocional sería igual.

Preparé mi discurso y a una buena amiga le dije que haría un power point. Me aconsejó que no ponga textos para no distraer al auditorio y que más bien ponga imágenes, lo que hice. A un amigo le pedí me sacara copias de los wikileaks de la corrupción en Marruecos, así como los informes de las violaciones marroquíes de los derechos humanos al pueblo saharaui, de Human Right Watch, Amnesty Internacional, Parlamento Europeo, Fundación Kennedy y el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, adverso a la posición expansionista de Marruecos y a favor de la independencia del pueblo saharaui. Mientras, yo preparaba la estrategia.

Llegó el viernes, pedí consejos a unos amigos que conocen mucho más que yo la causa saharaui –dos prestigiosos juristas españoles, un político chileno y otro diplomático que es representante en la ONU-, más que en el tema de fondo, las formas. 

A mediodía asistí a la recepción por la fiesta nacional de México. Gran saludo al embajador y me encontré con numerosos amigos periodistas y diplomáticos, a quienes les comenté sobre el Congreso Internacional de Derechos Humanos del CAL. La embajadora marroquí me veía de lejos con el ceño fruncido y solo se quedó 15 minutos. Poco antes le pedí a un periodista que le preguntara si asistiría y que le dijera que después de su intervención hablaría Javier Diez Canseco, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso y ardoroso defensor de la causa saharaui. En realidad Diez Canseco no sabía del Congreso del CAL, aunque ese mismo día se lo mencioné e invité en la embajada mexicana. Total ¿Por qué yo también no podía hacer mi psicosocial? Ja,ja,ja…

5.45 pm me apresté a asistir al CAL previa toma de una pastilla para la presión, por si acaso. Fui al auditorio. En la mesa de honor estaba colocado mi nombre, así como el de la embajadora y otros disertantes. A un paso del podio estaba el sitio de ella. Pensé en qué momento de mi conferencia se pararía, se iría o me agraviaría. “Bah”, dije… “ella quedaría como un chancho”, especulé. Luego me reí.

Empezaron los discursos con el solo asiento vacío de la embajadora Aouad y vi en primera fila a un tipo con rasgos árabes que me miraba continuamente. ¡Era el miembro de la Embajada de Marruecos! Cuando estaba por empezar a hablar, me indicaron que la embajadora no vendría y pidió que se deje comentar a unos enviados suyos.

Llegó el momento, comencé a hablar y mencioné que después de mi expondrían unos miembros de la Embajada de Marruecos. Indiqué en diversas partes de mi disertación que a mí nadie me tenía que aclarar o desmentir y que en todo caso lo tenían que hacer a la ONU, al Parlamento Europeo y a las organizaciones de Derechos Humanos. “Busquen –le dije a la audiencia- todos estos informes por Internet”. Proseguí con mi discurso recalcando el Fallo de La Haya que dice “La conclusión del Tribunal es que los materiales e información presentados a él no establecen ningún vínculo de soberanía territorial entre el territorio del Sáhara Occidental y el reino de Marruecos o la entidad mauritana”. 

Agrega “por tanto, el Tribunal concluye que no ha encontrado vínculos jurídicos de tal naturaleza que puedan afectar a la aplicación de la Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General a la descolonización del Sáhara Occidental y, en particular, al principio de autodeterminación a través de la libre y genuina expresión de la voluntad del pueblo del territorio”. (16 de octubre de 1975).

Posteriormente me referí a la situación en los Campos de Refugiados Saharauis; y  a las tropelías marroquíes en los territorios ocupados. Denuncié finalmente la persecución de la Embajada marroquí a mi persona en diversos medios de comunicación, que atentaban contra mi libertad de expresión. Por ello agradecí al CAL la gran oportunidad que me daban para exponer el problema saharaui.

En medio de mi exposición, un miembro de la embajada de Marruecos me gritó “mentiroso”. Le dije que respetara. Hubo un gran abucheo de la audiencia al marroquí, que todo el tiempo me tomaba fotos y me miraba con disgusto, además que en varias partes hablaba por teléfono con alguien (seguramente con la embajadora) de mi conferencia. La Dra. Sayán llamó al orden y pidió al diplomático marroquí que se  comporte. Reiteré que a mí no me tenía que desmentir, que se vaya a la ONU y a las organizaciones de Derechos Humanos…

Terminé mi exposición y la audiencia me brindó grandes y cariñosos aplausos, que agradecí en nombre del pueblo saharaui.

Luego la Dra. Sayán le dio la palabra a uno de los marroquíes –que enseña francés en Lima- y nadie entendió lo que quiso decir. Además, señaló que “el muro marroquí fue construido para evitar que los argelinos se roben a niños y se los lleven a Cuba”. Ante tal disparate la audiencia y el suscrito se rieron. Luego pidió la palabra el miembro de la embajada marroquí, el joven que me agredió verbalmente… Dijo que el papá del presidente vivía en Marrakesh (¿?), que todos podían ir al Sáhara “marroquí” sin visa libremente. Y preguntó –refiriéndose a los saharauis- “¿quién es esa gente? ¿quién es esa gente?”. Toda la audiencia gritó en coro “son seres humanos”, “son seres humanos”… Fue el principio del fin del inexperto joven marroquí. Vergüenza debió darle.

El moderador se acercó a consultarme si quería replicar. Le expresé que no, “que ya solo el marroquí había cavado su propia tumba”. Los marroquíes, pensé, no debe estar sentados exponiendo, sino en el banquillo de los acusados, más bien. El jurista Julián Palacín pidió la palabra y se solidarizó conmigo y con el pueblo saharaui.

Fui premiado por mi disertación por el CAL y los asistentes me volvieron a brindar generosos aplausos. Los argumentos jurídicos que respaldan la independencia del pueblo saharaui y las denuncias documentadas de violaciones a los derechos humanos al pueblo saharaui por parte de gobierno marroquí, eran incontestables.

2 comentarios:

Gabriela Rosado López dijo...

Bien hecho y bien dicho. Esa pseudo embajadora piensa que sus colaboradores son sus lacayos y los envía como carne de cañón porque ella supone que está a "tan alto nivel" que no puede rebajarse a participar de igual a igual con alguien que no es de "su categoría". Cuando en realidad es solamente una pobre diabla con aires de gran señora. Tremenda basura¡¡ Y lo digo con conocimiento de causa.

Ricardo Sánchez Serra dijo...

Gracias Gabriela. Ella se cuidó del ridículo y se corrió