sábado, 24 de septiembre de 2011

Ordenando el escalafón diplomático

PUBLICADO EN EL DIARIO LA RAZON, DE LIMA-PERU, EL 24 DE SEPTIEMBRE DE 2011

EL LATIGO DEL RUFUS


RICARDO SÁNCHEZ-SERRA (*)

Cuando se anunció que prestigiosos embajadores se jubilarían debido a que el actual gobierno habría presentado una modificación a la Ley del Servicio Diplomático sentí indignación, como seguramente la percibieron muchos.

Esa fue la emoción del momento, del corazón o del hígado, pero analizando ya con detenimiento, con el cerebro, es una norma que respeta un orden y evita los odiosos privilegios. ¿Qué dice esa disposición? Que los diplomáticos cesan luego de 20 años en el rango o 70 años de edad, sin excepciones. Actualmente, existe la salvedad que a los 20 años de permanencia en la categoría no se aplicarían a los diplomáticos que habían ascendido antes del 1 de enero del 2000.

Desde el punto de vista legal, la disposición modificatoria es justa y algunos juristas han declarado que la citada excepción es anticonstitucional y que el Congreso tiene que derogarla. El propio canciller Rafael Roncagliolo la ha calificado de discriminatoria e injustificable. La anulación de las preferencias ha obtenido el respaldo mayoritario (95%) de la Asociación de Funcionarios del Servicio Diplomático de Perú.

Sucede que hubo un mal manejo mediático de la Cancillería, un apresuramiento dado a conocer públicamente sin explicación y peor aún cuando Roncagliolo se encontraba en misión de trabajo en Buenos Aires. Cuando regresó se encontró con el rifirrafe, con una bola de nieve que habría crecido considerablemente.

Ya el ambiente estaba politizado: “razzia” en la Cancillería, “despidos arbitrarios”, “se quieren copar los cargos con embajadores políticos”, “se afecta a los agentes peruanos en La Haya”, etc. eran los titulares. El ministro de Relaciones Exteriores tuvo que desmentir todo: se ratificó a Allan Wagner y a José García Belaunde. La cuota de embajadores políticos se mantiene en 20%. No hay despidos.
Pero hay otros embajadores de valía que si bien se verán afectados por la modificación de la norma, pueden ser contratados por el Gobierno. El embajador Lecaros, por ejemplo, merece una reivindicación. El régimen anterior lo discriminó.
Además, se debe tomar en cuenta que en la carrera diplomática hay una pirámide invertida en los cargos. Hay más embajadores que terceros secretarios, es decir, hay más generales que alféreces. Más de 100 en la máxima categoría, frente a cerca de 50 de la última.

Si bien hay cerca de 200 países en el mundo, no es que necesitemos el mismo número de embajadores, pues hay muchos concurrentes. Por ejemplo, el embajador del Perú en Finlandia, también lo es de Estonia, Lituania y Letonia. También existen representantes de nuestro país en los organismos internacionales (ONU, Unesco, OEA, etc.).

Al margen de ello, lo que busca la modificación a una disposición transitoria de Ley del Servicio Diplomático, es igualdad para todos, un ordenamiento del escalafón diplomático y que se espera ya sea el definitivo para evitar los vaivenes políticos y se garantice el profesionalismo de nuestros representantes en el exterior.
(*) Periodista. Miembro de la Prensa Extranjera.

Email: sanchez-serra9416@hotmail.com Blog: http://rsanchezserra.blogspot.com