miércoles, 19 de octubre de 2016

La Unesco, el Muro de los Lamentos y los judíos

Publicado en LA RAZÓN, el 19 de octubre de 2016
http://larazon.pe/opinion/82188-la-unesco-el-muro-de-los-lamentos-y-los-judios.html/

En la FEDERACIÓN DE PERIODISTAS DL PERÚ:
http://fpp.org.pe/2016/10/25/la-unesco-el-muro-de-los-lamentos-y-los-judios/

En PERUINFORMA.COM:
http://peruinforma.com/opinion-2/la-unesco-el-muro-de-los-lamentos-y-los-judios-por-ricardo-sanchez-serra/


La Unesco, el Muro de los Lamentos y los judíos


Ricardo Sánchez Serra

Resulta francamente repugnante y aberrante la resolución la Unesco que niega el vínculo milenario judío sobre el Monte del Templo y el Muro de los Lamentos, los lugares más sagrados de los judíos.

Y hay que decir las cosas con claridad, porque no es un secreto que muchos de los países árabes no solo persiguen la destrucción de Israel, el único Estado democrático en esa región, sino que niegan la existencia del pueblo judío en el Medio Oriente.



Es como decía muy ofuscado y con razón el primer ministro Benjamín Netanyahu "Decir que Israel no tiene relación con el Monte del Templo y el denominado Muro de los Lamentos, es como decir que los chinos no tienen relación con la Gran Muralla China”, o que el Perú no tiene relación con Machu Picchu o con Kuélap, para entender mejor el despropósito de la Unesco, que mañana podría decir que la Luna no existe.

La capital de Israel es única e indivisible. En él ámbito religioso es un lugar de oración de tres grandes religiones: el Islam, el Cristianismo y el Judaísmo.

Cuando la ciudad vieja de Jerusalem fue conquistada por Jordania en 1950, se obligó a este país permitir el libre acceso a los lugares sagrados por parte de judíos y cristianos. A estos últimos su pase fue restringido o casi nulo, mientras que a los judíos se les prohibió. Incluso para entrar en la ciudad se exigía partidas de bautismo como prueba de que no eran judíos. En muchos casos, se desvestía a la gente por si se les había realizado la circuncisión, una costumbre y ley judía que se trasmitió de generación en generación. Muchas sinagogas fueron destruidas y hasta las lápidas del cementerio judío fueron utilizadas como letrinas del ejército jordano.

Todo terminó cuando en la famosa Guerra de los Seis Días, Israel derrota a los jordanos, iraquíes, sirios y egipcios; liberaron Jerusalem y permitieron la libertad religiosa nuevamente.

El Templo construido por el rey Salomón fue destruido primero por los babilonios, luego por los romanos en el año 70 d. C. y de él solo quedó un muro para que recordaran que el Imperio Romano había vencido a Judea. Para los judíos ese muro significó la alianza perpetua entre Dios y el pueblo judío.

Estuve allí en 1982 y vi la gran devoción del pueblo judío hacia un lugar tan sagrado y hasta me permití colocar una petición entre las rendijas del muro.


La fuerza irracional de los votos de una institución como la Unesco –que se desprestigia sola- no puede borrar la tradición y la historia, a ninguna religión, ni a un pueblo.

@sanchezserra