viernes, 23 de enero de 2009

Una difícil vecindad. Ecuador y Bolivia.

Publicado en La Razón, de Lima-Perú, el 23 de enero de 2009

El Látigo del Rufus


Ricardo Sánchez-Serra (*)

Existen países que envidian la suerte o el triunfo de otros. Lo bueno sería que sea una envidia sana y no una negativa. Al respecto quiero referirme al éxito peruano de lograr el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y que la Unión Europea (UE) haya decidido negociar unilateralmente acuerdos comerciales con el Perú y con Colombia.
Tanto Lima como Bogotá están felices por la decisión europea. El Perú está triste porque su hermana Colombia aún no logra el TLC con los norteamericanos, por motivos inentendibles e indefendibles.

Estos tratados traen beneficios, progreso y desarrollo para los pueblos, además que facilita la integración. Además, los productos nacionales tendrán más mercados en el exterior y habrá mayor inversión extranjera, lo cual, en este momento es imprescindible para enfrentar la crisis económica mundial.

Si los gobiernos de Bolivia y Ecuador no lo entienden así, es su problema. Sus economías se estancarán y andarán como en el tiempo de la carreta. El atraso y la pobreza serán su cicatriz. La historia los juzgará y sus pueblos los demandarán.

Valgan verdades, el presidente ecuatoriano Rafael Correa no ha puesto obstáculos a las negociaciones de Lima y Bogotá con la UE, pero subrepticiamente muestra su molestia al aprobar restricciones en su territorio a productos peruanos, como químicos, agrícolas, alimentos balanceados, textiles y confecciones, entre otros.

Pero lo que no puede hacer La Paz, mejor dicho, el presidente Evo Morales, es pretender truncar las aspiraciones peruanas, el camino peruano soberano para el desarrollo. Peor aún, es risible que proyecte demandar al Perú ante el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), por haber firmado un TLC con los Estados Unidos porque existirían transgresiones a la normativa andina.

¿Por qué Evo Morales se encona con el Perú? No es porque se le malograría la venta de soya, porque en el TLC con EE.UU. el Perú fue muy cuidadoso en no afectar las exportaciones bolivianas, porque serán liberalizadas después de un periodo de cinco a diez años.

A pesar de que el Perú es generoso con los bolivianos, ellos no lo conciben así. Prefieren estar peleados con los peruanos. ¿Será porque están negociando con Chile una salida al mar por Arica? No sería la primera vez en la historia que Lima reciba una puñalada.

En economía, la ideología no funciona. Lo que sí funciona es el pragmatismo. No hay discurso ideológico o la apelación dogmática a la "soberanía" que valga. Esos son argumentos de los socialistas atávicos, cuyas tesis fracasaron. ¿O quieren repetir sus desastres?

Que Bolivia y Ecuador sigan caminando en trochas, que el Perú y Colombia van en supersónico hacia el progreso.

*Periodista. Directivo de la Asociación de Prensa Extranjera

Email: sanchez-serra9416@hotmail.com / Blog: http://rsanchezserra.blogspot.com