lunes, 3 de agosto de 2009

El Papa sabe a quién envió a Ayacucho. Publicado en el diario La Razón, de Lima-Perú, el 3 de agosto de 2009

El Látigo del Rufus

El Papa sabe a quién envió a Ayacucho

Ricardo Sánchez-Serra*

Mucho se ha maquinado sobre la actuación del entonces arzobispo de Ayacucho, Juan Luis Cipriani, durante la época del terrorismo, pero el solo hecho que su santidad Benedicto XVI lo haya designado como su enviado especial a esa región, conmemorando el 400 aniversario de la Diócesis de Huamanga, le da su inequívoco respaldo. Lo demás son fábulas.
Monseñor Cipriani fue vilipendiado injustamente por la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), que señaló que no fue firme en la defensa de los derechos humanos. Hasta le inventaron supuestos letreros colgados en el arzobispado ayacuchano y fue tanta la campaña publicitaria en su contra que muchos creyeron el infundio. Pocos saben que la CVR ni siquiera recogió el testimonio del cardenal.

Pero volvió triunfante a esa tierra entrañable y como él mismo expresó: “Mi corazón se quedó en Ayacucho y sigue en Ayacucho”, recibiendo el aplauso de cientos de ayacuchanos que no lo olvidaron, que reconocen que la iglesia estuvo a la altura de las circunstancias en la lucha contra el terrorismo, que recuperó muchos templos y reabrió el Seminario Mayor de Huamanga.

Monseñor Cipriani había recibido innumerables amenazas de muerte que no lo amilanaron y siguió condenando el accionar terrorista y censurando los excesos de algunos militares y policías.

En la cariñosa carta que dirige el papa al cardenal Cipriani para que lo represente en Ayacucho, dice: “Dirigimos nuestro pensamiento hacia ti, venerable hermano nuestro, encontrándote enteramente idóneo para prestar este servicio y realizarlo espléndidamente, puesto que aquellos lugares te han sido totalmente familiares y has conocido claramente el alma y la realidad de aquellas personas. Por tanto, movidos por un gran afecto, te constituimos y proclamamos venerable hermano, nuestro legado extraordinario, para presidir la celebración de la mencionada conmemoración”.

Y, prosigue, “de este modo, mostrarás nuestra benigna voluntad a todos los organizadores y fieles allí reunidos, pues aunque estemos separados por una gran distancia, estamos presentes por el espíritu. Quisiéramos que impartas a todos, en nuestro nombre, la bendición apostólica, que sea signo de renovación de las almas y testimonio de las gracias sobrenaturales futuras”.

A su vez monseñor Cipriani, en su homilía a los ayacuchanos, recordó la enorme labor de la iglesia durante estos 400 años a favor de los más pobres, primero como misioneros y luego como pastores, además de elogiar la labor de los obispos y arzobispos, como Federico Richter y Luis Sebastiani, entre tantos otros que trabajaron incansablemente para “consolidar la fe de los creyentes”.

Rindió homenaje, asimismo, a las órdenes y congregaciones religiosas que en estos cuatro siglos enviaron con generosidad preclaros sacerdotes, religiosos y religiosas que entregaron su vida sirviendo a los hijos de estas tierras, como los franciscanos, agustinos, mercedarios, jesuitas, dominicos, San Juan de Dios, carmelitas, redentoristas, salesianos y las de vida contemplativa que iluminaron “desde los albores de la primera evangelización ese esfuerzo misionero, con su adoración silenciosa, desde los claustros de los conventos de Santa Teresa y Santa Clara”.

Elogió, igualmente, a la Madre Covadonga, “como señal del trabajo de todas las religiosas, de todos los sacerdotes, de todos los catequistas que han impulsado proyectos asistenciales, de salud, de nutrición, de formación de la mujer, de acogida de los niños huérfanos, de las madres campesinas. Dios y este noble pueblo les pague toda esta tarea y ellos son testigos de esta inmensa labor de la iglesia en estos 400 años”.

“Por eso –prosiguió monseñor Cipriani- la labor que hace la iglesia en beneficio de los más pobres ni es política, ni es ideológica, es la labor en nombre de Cristo por la dignidad de las personas humanas y siempre lo ha hecho y lo seguirá haciendo”.

El Papa sabe a quién envió a Ayacucho.

*Periodista. Miembro de la Asociación de Prensa Extranjera.

Email: sanchez-serra9416@hotmail.com

Blog: http://rsanchezserra.blogspot.com