sábado, 26 de abril de 2014

SAHARA OCCIDENTAL: CARTA AL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU



 
Excelentísima Señora Embajadora de Nigeria
U. Joy Ogwu, OFR
Presidenta del Consejo de Seguridad de la ONU
Presente.-

 
Att: Embajadores de Argentina, Australia, Chad, Chile, China, Estados Unidos de América, Federación de Rusia, Francia, Jordania, Lituania, Luxemburgo, República de
Corea, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte

 y Rwanda, miembros del Consejo de Seguridad.

              

 

Excelentísima Señora Embajadora:

 

Me dirijo a usted y a los señores embajadores representantes de los países miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, para hacerles un llamado a sus conciencias ante la grave situación que atraviesa el pueblo saharaui y ad portas de renovar el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso) y en especial, que ésta obtenga atribuciones de defensa de derechos humanos.

 

He leído con minuciosidad el informe que presentó a ustedes el Secretario General Ban Ki-moon, en especial la renovación del mandato de la Minurso, la defensa de los recursos naturales del Sáhara Occidental y la vigilancia sostenida, independiente e imparcial de la situación de los derechos humanos tanto en los territorios ocupados por Marruecos como en los campamentos de refugiados, entre otros ítems.

 

Van más de 38 años que el pueblo saharaui se encuentra esperando ejercer su derecho a la autodeterminación, esperanzado en que las Naciones Unidas realice el referendo que disponga la independencia, la autonomía o anexión al país invasor, es decir, la libre autodeterminación en toda su esencia y sin recortes que desnaturalicen este derecho. Me permito recordarles un dictamen -del 16 de octubre de 1975- de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, a solicitud de Marruecos por intermedio de la Asamblea General de la ONU: “la conclusión del Tribunal es que los materiales e información presentados a él no establecen ningún vínculo de soberanía territorial entre el territorio del Sáhara Occidental y el reino de Marruecos o la entidad mauritana. Por tanto, el Tribunal concluye que no ha encontrado vínculos jurídicos de tal naturaleza que puedan afectar a la aplicación de la Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General a la descolonización del Sáhara Occidental y, en particular, al principio de autodeterminación a través de la libre y genuina expresión de la voluntad del pueblo del territorio”.

 

En todo este tiempo que el pueblo saharaui espera la autodeterminación, está empeorando las condiciones sanitarias y reduciendo dramáticamente la asistencia humanitaria mundial en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf. Asimismo, se agrava las condiciones de vida y se viola constantemente los derechos humanos y se continúa utilizando la tortura por Marruecos en los territorios invadidos, además del descubrimiento de fosas comunes de saharauis asesinados por Marruecos y que éste oficialmente consideraba como “desaparecidos”. Todo lo mencionado está en el informe del Secretario General de la ONU dirigido a ustedes.

 

Es hora, estimados embajadores, que ustedes y sus naciones no sean cómplices del exterminio marroquí “por goteo” del pueblo saharaui. Apliquen la Carta de la ONU, están ustedes obligados a preservar la paz, a mantener la justicia y respetar el derecho internacional. Y, llegado el momento, aplicar el Capítulo VII de la Carta, en caso que Marruecos impida el referendo de autodeterminación como impunemente lo continúa haciendo. No voten por consideraciones de una inmoral “real politik”, en la que solo por conveniencia e intereses prácticos y coyunturales, se ceden principios y dejan de lado la ética.

 

Ustedes se encuentran en un momento crucial para tomar medidas audaces como dotar de un mecanismo de defensa de los derechos humanos a la Minurso y de imponer una fecha límite para la realización del referendo de autodeterminación del pueblo saharaui. No esperen una guerra o una matanza del pueblo saharaui para actuar. Dios y sus conciencias no se lo perdonarán.
 
Quiero expresarle, estimada embajadora y a través suyo a los embajadores, mi aprecio personal y que Dios ilumine a sus naciones para que de una vez por todas termine el calvario del pueblo saharaui y pueda vivir, como es su deseo, en un Estado libre e independiente.
 
Cordialmente,





Ricardo Sánchez-Serra


Presidente

Consejo Peruano de Solidaridad

Con el Pueblo Saharaui

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