domingo, 13 de septiembre de 2009

Katyn, otro genocidio olvidado

Publicado en el diario La Razón, de Lima-Perú, el 13 de Setiembre de 2009

El Látigo del Rufus



Ricardo Sánchez- Serra (*)

Acaba de conmemorarse el 70° aniversario de la Segunda Guerra Mundial y entre los capítulos más horrorosos se encuentra un genocidio de 22 mil polacos en los bosques de Katyn, que durante 50 años los comunistas atribuyeron a los nazis.
Pero la verdad salió a luz en 1990, cuando Mijail Gorbachov desclasificó documentos secretos del Comisariado del Pueblo (NKVD) que atribuían su responsabilidad en la matanza, siendo reconfirmado por Boris Yeltsin en 1992, que incluso envió parte de los documentos al entonces presidente polaco Lech Walesa.

En 1940 los polacos huían de los nazis y fueron tomados prisioneros por el Ejército Rojo. Eran militares, policías, sacerdotes, periodistas, escritores, médicos, profesores, abogados, ingenieros, terratenientes, hasta un príncipe, que enviaron a varios campos de concentración, como Kozielsk y Starobielsk, que luego llevaron a los bosques de Katyn, asesinando uno a uno con tiros en la cabeza.

Cuando el ejército nazi atravesó la frontera soviética en junio de 1941 –rompiendo el infame pacto Ribbentrop-Molotov de no agresión y por el que se dividieron Polonia– se encontró con el macabro hecho, que fue aprovechado por la propaganda nazi, pero que fue paulatinamente silenciado para no dividir a las fuerzas aliadas. Incluso, cuando el gobierno polaco en el exilio residente en Londres pidió una investigación a cargo de la Cruz Roja Internacional, la Unión Soviética (URSS) rompió relaciones.

Luego de la guerra, el Tribunal de Nuremberg exculpó de la masacre a los alemanes, pero la URSS y la Polonia ya comunista continuaron echando la culpa a los nazis.

Cabe anotar que todos los escritos o cartas que se encontraron entre las ropas de los polacos asesinados tenían una fecha anterior al mes de abril de 1940, es decir, cuando el territorio estaba en manos soviéticas.

Documento de Ejecución
Existe el documento No. 794 de la NKVD, que dice así: “A nombre de STALIN.

Un gran número de ex oficiales del Ejército Polaco, empleados de la Policía Polaca y servicios de inteligencia, miembros del Partido Nacionalista Polaco, partidos contra-revolucionarios, miembros descubiertos pertenecientes a grupos de resistencia contra-revolucionarios, fugitivos y otros, todos ellos enemigos jurados de la autoridad Soviética, que odian el sistema Soviético, están actualmente en campos de prisioneros de guerra de la NKVD de la URSS y en prisiones de Ukrania y Bielorusia.

Los oficiales militares y de policía en los campos están conduciendo actividades de propaganda anti-Soviética. Cada uno de ellos está esperando solamente su liberación para comenzar sus actividades en contra de la autoridad Soviética.

Los órganos de la NKVD en las provincias occidentales de Ukrania y Bielorusia han descubierto un número de organizaciones rebeldes contra revolucionarias.

Ex oficiales del Ejército Polaco y policía, así como también de gendarmería han mostrado que están participando en espionaje y actividades insurgentes.

Entre los detenidos (sin considerar los soldados y oficiales subalternos) hay 14,736 ex oficiales, autoridades gubernamentales (...) Sabiendo que todos ellos son enemigos declarados de la autoridad Soviética, la NKVD de la URSS considera necesario:

I.- Autorizar a la NKVD de la URSS para:
(1) Instruir los casos de los 14.700 ex oficiales de policía, funcionarios de gobierno, oficiales de policía, oficiales de inteligencia, gendarmes, colonizadores de las regiones fronterizas y guardias de prisiones que están retenidos en campos de prisioneros de guerra.

(2) Se debe incluir los 11.000 casos de miembros de varias organizaciones contra revolucionarias, espías y saboteadores, ex terratenientes, dueños de fábricas, ex oficiales de policía, funcionarios de gobierno y fugitivos que han sido arrestados y que están detenidos en las provincias occidentales de Ukrania y Bielorusia, y se les debe aplicar la pena máxima: ejecución.

II.- El examen de los casos deberá ser efectuado sin instruir sumario y sin levantar cargos. Los manifiestos con las conclusiones de las investigaciones y los veredictos finales deberán ser como sigue:
(a) para las personas detenidas en campos de prisioneros de guerra, en la forma de certificados emitidos por la NKVD de la URSS;

(b) para los arrestados en la forma de certificados emitidos por la NKVD de la RSS de Ucrania y de la NKVD de la RSS de Bielorrusia.

III.- Los casos deberán ser examinados y los veredictos pronunciados por un tribunal de tres miembros consistentes de los camaradas Merkulov, Kobulov y Bashtakov (Jefe del 1er Departamento Especial de la NKVD de la URSS.)
Comisario Nacional de Asuntos Internos de la URSS

(Fdo) L. Beria

La firma de L Beria fue añadida a mano y las firmas que siguen fueron borradas del original. Firmado por: Stalin, Voroshilov, Molotov, Mikoyan, Kalinin y Kaganovich”.

A pesar de ello, la actual Rusia, heredera de la URSS, pretende reescribir la historia. En el 70° aniversario de la Segunda Guerra Mundial, cuya ceremonia se celebró en Gdansk, el primer ministro ruso Vladimir Putin omitió pedir disculpas sobre el genocidio de Katyn. Insensiblemente los diarios rusos señalan que “Polonia se ahoga en los recuerdos”.

Una comisión rusa sentenció en el 2005 que los sucesos de Katyn eran un crimen militar y no un genocidio y que había prescrito (está claro que el objetivo es no pagar indemnizaciones, como sí los pagó Alemania a las víctimas y familiares del Holocausto).

En honor a la verdad histórica, no se puede minimizar la contribución rusa al triunfo sobre el nazismo, además que tuvieron 27 millones de muertos. Sí debemos equiparar los crímenes de los nazis, con los crímenes de los soviéticos. Katyn es un ejemplo. Ambos cometieron genocidios.

*Periodista. Miembro de la Asociación de Prensa Extranjera.

Email: sanchez-serra9416@hotmail.com Blog: http://rsanchezserra.blogspot.com

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